Cómo usar tu ciclo para tomar decisiones de cierre de año — y por qué esto funciona

A fin de año todas sentimos presión por decidir:
qué cerrar, qué cambiar, qué mantener, qué soltar.

La mayoría intenta hacerlo con listas, fuerza de voluntad y presión externa.
Pero casi nadie mira algo mucho más preciso: el propio cuerpo.

Tu ciclo menstrual no solo habla de tu fertilidad.
Es uno de los mapas más claros de tu energía, claridad mental, tolerancia al estrés y capacidad emocional.

Si entiendes cómo funciona, puedes usarlo como brújula para tomar decisiones importantes con menos fricción y más coherencia.

🌿 1. Por qué tiene sentido decidir según tu ciclo (no es “brujería”, es biología)

Tus hormonas no solo afectan tu periodo.
Afectan tu cerebro.

Muy resumido:

  • El estrógeno mejora memoria verbal, claridad mental y habilidades sociales.

  • La progesterona favorece calma, introspección y necesidad de seguridad.

  • La variación de dopamina y serotonina influye en motivación, enfoque y estado de ánimo.

Es decir:
hay momentos del ciclo donde ves todo con más apertura…
y otros donde ves todo con más realismo.

Usarlos a tu favor en un momento de cierre de año es simplemente inteligencia emocional aplicada al cuerpo.

🌙 2. Las fases de tu ciclo como aliadas para cerrar el año

No hace falta que tengas el ciclo “perfecto”.
Basta con identificar más o menos en qué fase estás.

🩸 Fase menstrual — Sentir, soltar, ser honesta

Días aproximados: 1–5
Clima interno: más cansancio, más sensibilidad, menos filtro emocional.

Esta fase es ideal para:

  • reconocer lo que ya no puedes sostener

  • hacerte preguntas crudas:

    • “¿Qué estoy forzando?”

    • “¿Qué ya no se siente correcto?”

  • darte permiso de llorar, escribir, admitir cosas

No es el mejor momento para decidir impulsivamente, pero sí para ver con honestidad.

🌱 Fase folicular — Diseñar, imaginar, planear

Días aproximados: 6–12
Clima interno: sube el estrógeno → más energía, motivación y creatividad.

Ideal para:

  • imaginar cómo te gustaría que se viera tu próximo año

  • escribir ideas, posibilidades, caminos

  • ajustar tu visión sin tanto miedo

  • organizar proyectos, calendarios, listas

Aquí se diseña la estructura.

🌕 Ovulación — Hablar, negociar, compartir

Días aproximados: 13–17
Clima interno: alta sociabilidad, más confianza, más claridad para expresarte.

Ideal para:

  • tener conversaciones importantes: trabajo, pareja, familia

  • negociar condiciones que te acerquen a la vida que quieres

  • comunicar límites con más calma y firmeza

  • decir lo que necesitas para el próximo año

Aquí se declaran las decisiones.

🍂 Fase lútea — Evaluar, editar, cerrar

Días aproximados: 18–28
Clima interno: progesterona sube, luego baja; más introspección, menos tolerancia a lo que sientes “incorrecto”.

Ideal para:

  • revisar lo que decidiste

  • detectar dónde te estás traicionando

  • cerrar carpetas abiertas (emails, pendientes, temas sueltos)

  • notar qué te irrita: casi siempre ahí hay algo que ajustar

Aquí se limpia y depura.

✨ 3. Cómo aplicar esto para tu cierre de año (ejemplo realista)

Imagina que quieres tomar tres decisiones de cierre de año:

  1. Dejar una dinámica laboral que te drena.

  2. Redefinir una relación (pareja, amistad, familia).

  3. Organizar tu tiempo de manera diferente el próximo año.

Podrías:

  • Menstruación → escribir sin filtro todo lo que te pesa.

  • Folicular → diseñar alternativas (qué sí quieres en su lugar).

  • Ovulación → hablarlo con las personas implicadas.

  • Lútea → ajustar lo acordado, poner límites claros y cerrar.

No es rigidez.
Es sincronía.

🌸 4. Qué cambia cuando decides con tu ciclo y no contra él

Cuando tomas decisiones ignorando tu ciclo:

  • te exiges cuando estás drenada

  • hablas cuando estás más sensible

  • te fuerzas a “estar bien” cuando tu cuerpo está procesando

  • te juzgas por no rendir igual siempre

Cuando decides acompañando tu biología:

  • hay menos fricción interna

  • te sientes más leal a ti

  • sostienes mejor las decisiones porque no te violentan

  • tu cuerpo no tiene que gritar para que lo escuches